Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

A los pies de la cruz contemplamos el amor redentor

Ante la cruz del Salvador nos postramos en santa reverencia. Allí descubrimos la gravedad del pecado, la inmensidad del amor de Dios y el modelo supremo de una vida entregada para bendecir a otros.

Aquí llegamos a la cumbre de los sufrimientos de nuestro Redentor, y debemos inclinar la cabeza en santa reverencia mientras nos detenemos en el silencio de un amor asombrado, y contemplamos a Aquel que pende de su cruz. Muchos pensamientos acudirán a nosotros al meditar en esta escena.

¡Qué cosa tan terrible es el pecado, cuando su expiación exigía un sacrificio semejante! ¿Continuaremos pecando con liviandad, cuando vemos lo que padeció nuestro Salvador para librarnos de nuestros pecados?

¡Qué amor tan admirable debe haber en el corazón de Dios, para moverle a entregar a su Hijo a soportar tal muerte con el fin de salvar a los pecadores!

¡Qué amor tan admirable debe haber en el corazón de Jesús, para estar dispuesto a ofrecer tan grande sacrificio de su propia y preciosa vida llena de gloria, a fin de redimir a los perdidos!

¡Qué modelo para toda vida tenemos aquí! La cruz es Jesús dándose a sí mismo para bendecir y salvar a otros. Cuanto más completamente nos olvidamos de nosotros mismos y vivimos para los demás, tanto más nos acercamos al ejemplo de Cristo. ¿Cómo podremos quejarnos otra vez de nuestras pequeñas privaciones y sacrificios por amor a otros? La cruz, donde Cristo lo da todo, debería avergonzarnos hasta de mencionar de nuevo cualquier cosa pequeña que hayamos hecho o sufrido por otro.

La crucifixión era en aquel tiempo una deshonra tan grande, y envolvía un nombre en tanta ignominia, que quien moría de ese modo quedaba sepultado para siempre en la vergüenza. Nunca podía ser mencionado sin que acudieran el pensamiento y el recuerdo del deshonor. Pero Jesús, en lugar de quedar cubierto y abatido para siempre por la cruz en las aguas negras del oprobio, levantó la cruz misma hasta la gloria, hasta que hoy es el emblema de esperanza, de victoria, de bienaventuranza y de gozo adondequiera que ha llegado el Evangelio. Que nadie tema sufrir por amor de Cristo, pues cuando la cruz se toma en su nombre, se convierte en un peso eterno de gloria.

DICIEMBRE

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The Crucifixion

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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