Las Bienaventuranzas

Abastecedores de nuestras pasiones

Una advertencia sobre las cuatro formas en que el corazón considera la iniquidad: complacerse en el pecado, esconderlo, deleitarse en él y proveer combustible para la concupiscencia.

¡Abastecedores de sus pasiones!

"Si en mi corazón he considerado la iniquidad" Salmos 66:18

¿Qué es considerar la iniquidad en el corazón?

Cuando nos COMPLACEMOS en el pecado. Cuando el pecado no solo vive en nosotros, sino que nosotros vivimos en el pecado. Algunos dejarán todos sus pecados, menos uno. Jacob dejaría ir a todos sus hijos, menos a Benjamín. El pajarero sujeta al pájaro con suficiente firmeza por una sola garra. Así también, Satanás puede sujetar a un hombre por un solo pecado.

Otros ESCONDEN sus pecados. Muchos tratan sus pecados como la madre de Moisés trató a su hijo. Lo escondió en la canasta, como si lo hubiera abandonado, pero su mirada seguía fija en él, y al final ella llegó a ser su nodriza (Éxodo 2:9). Así también, muchos parecen dejar sus pecados, pero solo los esconden de la mirada de los demás. Su corazón todavía va tras ellos, y al final los nutren y dan pecho a sus pecados.

Considerar la iniquidad es DELEITARSE en la iniquidad. Aunque un hijo de Dios peca, sin embargo, no se deleita en el pecado. "Hago precisamente lo que aborrezco" (Romanos 7:15). Pero los impíos hacen del pecado un entretenimiento. Ellos "se complacen en la maldad" (2 Tesalonicenses 2:12). ¡Nunca nadie se alimentó con mayor deleite de un manjar que ama, que un hombre impío del fruto prohibido!

Considerar la iniquidad es hacer PROVISIÓN para el pecado. "No proveáis para la carne, para satisfacer sus concupiscencias." (Rom. 13:14). Los impíos son abastecedores de sus pasiones. Esto es hacer provisión para la carne: cuando uno se dedica a satisfacer la carne y a proveer combustible para la concupiscencia. Así Amnón hizo provisión para la carne (2 Samuel 13:5). Finge estar enfermo, y su hermana Tamar debe ser su nodriza. Ella debe servirle su comida, y por ese medio él profanó su virginidad. ¡Es triste cuando el interés de los hombres no es ser santos, sino satisfacer la concupiscencia!

Fuente y atribución

Autor original: Thomas Watson

Título original: Las Bienaventuranzas — Caterers for their lusts

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.

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