Comentario Devocional y Práctico

Abraham, justificado por la fe, padre de todos los creyentes

Abraham, salvado por gracia mediante la fe, nada tenía que ostentar ante Dios; fue justificado antes de su circuncisión, mostrando que la fe une al creyente con el Señor nuestra Justicia.

Para responder a las opiniones de los judíos, el apóstol se refiere primero al ejemplo de Abraham, en quien los judíos se gloriaban como su más ilustre antepasado. Por muy exaltado que fuera en diversos aspectos, no tenía nada de qué jactarse en la presencia de Dios, siendo salvo por gracia, por medio de la fe, al igual que los demás. Sin tomar en cuenta los años que pasaron antes de su llamamiento, ni los fracasos que a veces tuvo en su obediencia e incluso en su fe, quedó expresamente declarado en la Escritura que «creyó a Dios, y le fue contado por justicia», Gn 15:6. De este ejemplo se observa que si algún hombre pudiera cumplir la plena medida exigida por la ley, la recompensa tendría que reckonerse como una deuda, lo que evidentemente no fue el caso ni siquiera de Abraham, puesto que la fe le fue contada por justicia. Cuando los creyentes son justificados por la fe, «su fe siendo contada por justicia», su fe no los justifica como una parte, pequeña o grande, de su justicia; sino como el medio designado para unirlos a Aquel que ha escogido como el nombre por el cual será llamado, «el Señor nuestra Justicia». Los perdonados son los únicos bienaventurados. Aparece claramente en la Escritura que Abraham fue justificado varios años antes de su circuncisión. Es, por tanto, evidente que este rito no era necesario para la justificación. Era una señal de la corrupción original de la naturaleza humana. Y era una señal que también servía como sello exterior, designado no solo para confirmar las promesas de Dios para él y para su descendencia, y su obligación de ser del Señor, sino también para asegurarle que ya era un verdadero partícipe de la justicia de la fe. Así Abraham fue el antepasado espiritual de todos los creyentes, que anduvieron siguiendo el ejemplo de su fe obediente. El sello del Espíritu Santo en nuestra santificación, haciéndonos nuevas criaturas, es la evidencia interior de la justicia de la fe.

Recibió la promesa por la justicia de la fe

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 4:1-12

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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