Si queremos «acostumbrarnos a Dios y tener paz» como es debido, debemos conocerle tal como Él se ha revelado. Que nadie se contente hasta que sepa algo del Dios de quien deriva su ser.
Esfuérzate por conocer al Padre; esconde tu cabeza en Su seno con profundo arrepentimiento, y confiesa que no eres digno de ser llamado Su hijo; recibe el beso de Su amor; que el anillo, que es prenda de Su fidelidad eterna, esté en tu dedo; siéntate a Su mesa y que tu corazón se regocije en Su gracia.
Luego avanza y procura conocer mucho del Hijo de Dios, que es el resplandor de la gloria de Su Padre, y sin embargo, en inefable condescendencia de gracia, se hizo hombre por amor a nosotros; conócele en la singular complejidad de Su naturaleza: Dios eterno y, a la vez, hombre que sufre; síguele mientras anda sobre las aguas con pisada de deidad, y mientras se sienta junto al pozo en el cansancio de la humanidad. No te satisfagas sin conocer mucho a Jesucristo como tu Amigo, tu Hermano, tu Esposo, tu todo.
No olvides al Espíritu Santo; procura obtener una visión clara de Su naturaleza y carácter, de Sus atributos y de Sus obras. Contempla aquel Espíritu del Señor, que primeramente se movió sobre el caos e hizo salir el orden; que ahora visita el caos de tu alma y crea el orden de la santidad. Contémplale como Señor y dador de la vida espiritual, el Iluminador, el Instructor, el Consolador y el Santificador. Contémplale como, cual santa unción, desciende sobre la cabeza de Jesús, y luego reposa sobre ti, que eres como los bordes de Sus vestiduras.
Tal creencia inteligente, bíblica y experimental en la Trinidad en Unidad es tuya si de verdad conoces a Dios; y tal conocimiento trae paz en verdad.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: May 8 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.