Oraciones familiares de Henry Law

Al cerrar el domingo, nos refugiamos en los méritos de Cristo

Oración vespertina del domingo que confiesa que aun nuestros mejores servicios son como trapos de inmundicia, se refugia en las heridas de Cristo y en Su sangre que encubre el pecado, e intercede por los congregados y los ministros de la verdad.

DOMINGO POR LA NOCHE.

Señor Todopoderoso, como familia comenzamos este día de rodillas; como familia, de rodillas lo cerramos. La oración abrió los portales, que la oración ahora los cierre. En fe humilde pedimos Tu presencia y Tu gracia. Por Tu presencia y Tu gracia damos ahora gracias. Comenzamos mirando al Salvador; mirando al Salvador concluimos.

Sentimos nuestra necesidad con la luz de la mañana, y no la sentimos menos al caer la sombra de la tarde. Temprano herimos nuestros pechos como miserables pecadores; como miserables pecadores herimos de nuevo. En toda nuestra vida no ha pasado un día que no nos haya probado culpables ante Tu vista. El registro de cada instante es un registro de transgresión. Pero este día la iniquidad de las cosas santas se suma a nuestra condenación. Las horas del santuario nos acusan. Se han pronunciado oraciones, mientras los corazones han estado sin oración. La alabanza ha sido muchas veces sonido sin alabanza. Nuestros mejores servicios son solo como trapos de inmundicia. Los rechazamos por completo. Son indignos de Ti, nuestro Dios. Los lamentamos porque dan testimonio del mal que habita en nosotros. Cuando el espíritu está dispuesto, la carne es débil. No te adoramos como debiéramos. No te servimos como quisiéramos. «Todos nosotros somos como cosa inmunda, y todas nuestras obras de justicia son como trapos de inmundicia; todos nosotros nos marchitamos como hoja, y nuestras iniquidades nos arrastran como el viento.» Isaías 64:6. Ten misericordia, ten misericordia de nosotros, cuya única esperanza está en Tu misericordia inagotable.

Bendito Jesús, nos escondemos en el seguro refugio de Tus heridas que aplacan la ira. Nuestros pecados se elevan más alto que los cielos, pero Tus méritos a nuestro favor superan al cielo de los cielos. Nuestra injusticia nos abrumaría hasta el infierno, pero Tu gloriosa justicia nos exalta hasta Tu trono celestial. Todas las cosas en nosotros claman por nuestra condenación, pero todas las cosas en Ti demandan nuestra aceptación. Apelamos, pues, de Tu trono de perfecta justicia a Tu trono de gracia sin límites. Concédenos oír Tu voz asegurándonos: que por Tus llagas somos sanados; que Tú has sido quebrantado por nuestras iniquidades; que Tú has sido hecho pecado por nosotros, para que tuviéramos Tu divina justicia; y que todas nuestras viles y graves iniquidades son perdonadas y sepultadas en el océano de Tu sangre que encubre el pecado. Somos culpables, y sin embargo perdonados. Estamos perdidos en nosotros mismos, y sin embargo plenamente salvos en Ti.

Oramos especialmente por todos nuestros hermanos de adoración. Perdona sus faltas, así como te rogamos que perdones las nuestras. Dales corazones contritos, así como buscamos quebrantamiento de corazón para nosotros. Capacítalos para cerrar este día aferrados a la cruz, así como ahora buscamos seguridad y reposo bajo su amparo. Escucha también nuestro clamor por todas las congregaciones a lo largo y ancho de la tierra. Acepta y responde las oraciones que Tu Espíritu Santo ha inspirado en ellos. Tú escudriñas los corazones y sabes cuál es la mente del Espíritu. Que, pues, ríos de gracia descendiente enriquezcan a un mundo cansado. Tu tesoro no será menguado. Tu pueblo será engrandecido y consolado. Grande será su ganancia sin disminución en Ti.

Oramos por bendiciones sobre bendiciones sobre todos los ministros de Tu sagrada verdad, que no conocen nada entre su pueblo sino a Jesucristo y a Este crucificado. Que Tu palabra no vuelva a Ti vacía. Tú has encendido la luz de la vida, y la has puesto en la lobreguez del mundo. Haz que, con brillo creciente, supere todas las nieblas de la ignorancia y la superstición. Satanás la ve, y tiembla. La aborrece, y con gusto la extinguiría. Frustra sus crueles artimañas. Muestra que los rayos del evangelio son mucho más poderosos que todos los poderes de las tinieblas.

En las riquezas de Tu amor has abierto los manantiales del conocimiento celestial en este mundo de desierto. Conserva el arroyo puro de la corrupción de las tradiciones de los hombres y de los vanos conceptos. Que cada gota brille como el cristal. Que fluya claro y sin mancha como la nieve de los montes. Que refresque como el rocío de la mañana. El príncipe de este mundo se esfuerza por envenenarlo con mezclas de toda clase de error. Te pedimos que conserves el manantial de Tu Palabra saludable y sin adulterar.

Guarda con Tu cuidado protector la vid que Tu diestra ha plantado. No permitas que el jabalí del bosque la asuele, ni que los zorros pequeños echen a perder los tiernos racimos. Añade cada día a Tu Iglesia a los que han de ser salvos. Estas oraciones por nosotros, Tus ministros, Tu pueblo, te las ofrecemos humildemente en la fe y en el nombre de Jesucristo, confiando solo en Sus méritos salvadores. Amén.

Fuente y atribución

Autor original: Henry Law

Título original: Family Prayers — Week 2 SUNDAY EVENING

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Henry Law, publicado originalmente en Grace Gems.

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