¡Cómo esto habla a nuestros corazones! ¿Y no pueden algunos, si no muchos de nosotros, decir también: «A quien, sin haberle visto, le amamos»? ¿No le amamos, queridos lectores? ¿No es su nombre para nosotros precioso como el ungüento derramado? Pero no le hemos visto. No, no con el ojo de los sentidos y de la naturaleza; pero le hemos visto con el ojo de la fe; porque él se ha manifestado a nosotros, o al menos a algunos de nosotros, y hemos visto su gloria, la gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Es, pues, por la fe que vemos a Jesús. Leemos de Moisés que «por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque perseveró como viendo al invisible». Así por la fe vemos a Jesús, que es invisible; pues así como la fe es «la sustancia de las cosas que se esperan», así es también «la evidencia de las cosas que no se ven».
Vemos, pues, que es por la venida de Jesús al alma y su manifestación a ella como le vemos. Y como él siempre viene con su amor, y al manifestarse se manifiesta en su amor, ese amor manifestado enciende, levanta y atrae un amor correspondiente en el corazón del creyente. Es la obra expresa y especial del Espíritu Santo dar testimonio de Cristo, glorificarle, recibir de las cosas que son de Cristo y mostrarlas al alma; y así, a la luz de las propias manifestaciones de Cristo de sí mismo y de la obra y el testimonio del Espíritu bendito respecto a él, lo que la fe cree de la Persona y la obra de Cristo, el amor lo abraza y lo disfruta.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: December 21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.