Comentario Devocional y Práctico

Amar a Dios con todo el corazón: el gran mandamiento

Amar a Dios con todo el corazón engendra disposición para todo deber y nos lleva al arrepentimiento y a la justificación por Cristo.

A quienes deseen sinceramente que se les enseñe su deber, Cristo los guiará con juicio y les mostrará su camino. Dice al escriba que el gran mandamiento, que en realidad incluye a todos, es amar a Dios con todo nuestro corazón.

Donde este es el principio rector del alma, allí hay disposición para cumplir todo otro deber. Amar a Dios con todo nuestro corazón nos moverá a hacer todo aquello con lo cual él sea agradado.

Los sacrificios solo representaban las expiaciones por las transgresiones de los hombres a la ley moral; no tenían poder alguno, excepto en cuanto expresaban arrepentimiento y fe en el Salvador prometido, y en cuanto conducían a la obediencia moral. Y como no hemos amado así a Dios y al prójimo, sino todo lo contrario, somos por ello pecadores condenados; necesitamos arrepentimiento, y necesitamos misericordia.

Cristo aprobó lo que el escriba dijo, y lo animó. Se hallaba en buen camino de avanzar más; pues este conocimiento de la ley conduce a la convicción del pecado, al arrepentimiento, al descubrimiento de nuestra necesidad de misericordia, y a la comprensión del camino de justificación por Cristo.

Cristo, el Hijo y a la vez el Señor de David

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — Mark 12:28-34

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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