El ejercicio del juicio privado es derecho natural e inalienable de todo individuo; santificado por el Espíritu de Dios, se vuelve un privilegio precioso del creyente. El amor cristiano evitará infringir en lo más mínimo este derecho sagrado. Estoy obligado por la ley del amor a conceder a mi hermano, en su plena extensión, aquello que reclamo para mí, y a considerarlo honesto y conscientioso en las convicciones que sostiene.
Puede que no veamos las cosas de la misma manera: nuestras opiniones sobre el gobierno de la iglesia, las ordenanzas o ciertas doctrinas no coinciden. Sin embargo, cuando descubro que coincidimos en el único y gran camino de salvación, y advierto en él el espíritu humilde y amoroso de su Maestro, ¿cómo podría albergar otro sentimiento que el amor fraternal? Con una ortodoxia menos perfecta puede haber una vida más santa; con menos iluminación en el juicio, más gracia en el corazón. ¡Cuán caritativos, amables y gentiles deberíamos ser entonces con él!
Cultivando estos sentimientos, los cristianos que difieren en juicio se colocan en mejor posición para comprenderse y para examinar unidos la Palabra de Dios. La diversidad de opiniones, por la debilidad de nuestra naturaleza caída, tiende a engendrar distanciamiento, y con ello se estorba el desarrollo de la verdad. Pero donde se cultiva la armonía del afecto, habrá mayor probabilidad de llegar a un acuerdo más perfecto, hablando todos una misma cosa, sin divisiones, unidos en un mismo sentir.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - November 17
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.