Cuando Dios nos concede amor y sensibilidad por otro, la verdadera pregunta no es cuánto nos conmueve, sino adónde lo conduce.
La simpatía que se queda en pobrecito termina siendo corta, porque nuestras fuerzas se agotan.
Al acercarse el dolor, el creyente puede quedar mudo, pero ese silencio no es vacío: es oración.
Ese es el momento de dejar de mirarnos a nosotros y mirar al Salvador.
Solo Él conoce a fondo la herida y no la rehúye.
Con ternura tomemos su mano y conduzcámosle hacia Cristo.
No para hablar mucho de nosotros, sino para mostrarle que hay perdón para su culpa, paz para su ansiedad y fortaleza para su mano debilitada.
Podrá quejarse, llorar y dudar; Jesús no lo hará lejano, sino cercano.
Quien lleva al afligido a la presencia del Hijo de Dios no arregla solo la emoción: toca la raíz.
Entonces la esperanza deja de ser una frase y se vuelve alivio real, duradero y transformador.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - April 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.