Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Andar en integridad ante los ojos de Dios

Andar rectamente en el temor de Dios, bajo su mirada que todo lo penetra, es la parte práctica de la religión y la senda más costosa de escalar.

Hay quienes andan rectamente, muy rectamente, en el temor de Dios, y sin embargo tienen poca evidencia consoladora o duradera de que sean a la vez partícipes de la gracia de Dios, o habrán de ser más adelante herederos de la gloria de Cristo. Pero esta evidencia ciertamente poseen, aunque no saquen de ella consuelo presente: que andan rectamente delante de Dios y de los hombres. Que nadie, por muy experimentado o favorecido que sea, desprecie esta evidencia de gracia en otros; y vosotros que andáis rectamente por un principio vivo de piadoso temor, tenéis aquí un testimonio señalado del propio Señor de que él tiene un especial cuidado por vosotros.

Pero ¿qué es andar rectamente? ¡Ah! aquí está la gran dificultad de la religión. Podemos hablar; podemos predicar; podemos oír; podemos parecer creer; pero es cuando llegamos a actuar, a andar y a llevar a la práctica diaria y horaria lo que profesamos, cuando se siente y se halla la dificultad principal. «El alma de la religión», dice Bunyan, «es la parte práctica»; y es cuando llegamos a esta parte práctica cuando comienza la cruz diaria y horaria. El andar, la conducta, el comportamiento cotidiano es, a fin de cuentas, la dificultad principal, así como el fruto más importante de una profesión cristiana. Andar día tras día, en toda circunstancia y en medio de todas las tentaciones que nos asedian, recta, tierna y sinceramente en el temor de Dios; sentir continuamente que el corazón, el labio y la vida están todos abiertos ante su ojo que todo lo penetra; hacer lo que él aprueba y huir de lo que él aborrece: ¡oh, esto en la religión es la cuesta empinada que tanto cuesta escalar! Podemos hablar de prisa; pero, ¡oh, andar por la senda recta y estrecha! Ser cristiano exteriormente así como interiormente, delante de Dios y de los hombres, delante de la Iglesia y del mundo, y en todo hablar y actuar con entera consistencia con lo que profesamos: esto es lo que la naturaleza jamás ha hecho ni jamás podrá hacer. En esto, tanto como en el creer, necesitamos el poder y la gracia de Dios que obren en nosotros y se manifiesten en nosotros.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: September 26

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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