Nuestro Señor Jesús, al advertir a sus discípulos acerca de los problemas, tenía el propósito de que el terror no los tomara por sorpresa. Es posible que quienes son verdaderos enemigos del servicio de Dios finjan celo por él. Esto no disminuye el pecado de los perseguidores; las villanías jamás serán transformadas al ponerles el nombre de Dios. Así como Jesús en sus sufrimientos, también sus seguidores en los suyos, deben mirar al cumplimiento de las Escrituras. No les había dicho esto antes, porque él estaba con ellos para enseñarles, guiarles y consolarles; entonces no necesitaban esta promesa de la presencia del Espíritu Santo.
Nos hará callar preguntar: ¿De dónde vienen los problemas? Nos satisfará preguntar: ¿A dónde van? pues sabemos que obran para bien. Es el defecto y la necedad común de los cristianos melancólicos mirar solo el lado oscuro de la nube, y volver el oído sordo a la voz del gozo y la alegría. Aquello que llenó de tristeza el corazón de los discípulos fue un afecto excesivo por esta vida presente. Nada estorba más nuestro gozo en Dios que el amor al mundo, y la tristeza del mundo que de él proviene.
La promesa del Espíritu Santo y su oficio (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 16:1-6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.