Mañana y noche

Aparta los ojos de ti y míralo solo a Él

El Espíritu Santo desvía nuestra mirada del yo hacia Cristo; nuestra paz no depende de lo que somos, sino de lo que Jesús es y ha hecho.

Es siempre obra del Espíritu Santo apartar nuestros ojos del yo—para llevarlos a Jesús. Pero la obra de Satanás es justamente lo contrario, pues constantemente procura que nos miremos a nosotros mismos en lugar de a Cristo. Insinúa: «Tus pecados son demasiado grandes para el perdón; no tienes fe; no te arrepientes lo suficiente; nunca podrás perseverar hasta el fin; no tienes el gozo de sus hijos; tu asidero de Jesús es tan vacilante». Todos estos son pensamientos sobre el yo—y nunca hallaremos consuelo ni assurance mirando hacia adentro.

Pero el Espíritu Santo aparta del todo nuestros ojos del yo—nos dice que no somos nada—sino que «Cristo es todo en todos». Recordad, pues, que no es vuestro asidero de Cristo lo que os salva—es Cristo; no es vuestro gozo en Cristo lo que os salva—es Cristo; ni siquiera la fe en Cristo, aunque la fe es el instrumento—es la sangre y los méritos de Cristo. Por tanto, no miréis tanto a vuestra mano con la que os asís de Cristo—como a Cristo. No miréis a vuestra esperanza—sino a Jesús, el manantial de vuestra esperanza. No miréis a vuestra fe—sino a Jesús, el autor y consumador de vuestra fe. Nunca hallaremos felicidad mirando a nuestras oraciones, a nuestros hechos o a nuestros sentimientos; lo que da descanso al alma es lo que Jesús es, no lo que nosotros somos.

Si queremos vencer de una vez a Satanás y tener paz con Dios, ha de ser «poniendo los ojos en Jesús». Mantened vuestro ojo simplemente en Él; que su muerte, sus sufrimientos, sus méritos, sus glorias, su intercesión, estén frescos en vuestra mente; al despertar por la mañana—mirad a Él; al acostaros por la noche—mirad a Él. ¡Oh! que ni vuestras esperanzas ni vuestros temores se interpongan entre vosotros y Jesús; seguidle de cerca, y Él jamás os fallará.

«Mi esperanza está fundada en nada menos

que en la sangre y la justicia de Jesús;

no me atrevo a confiar en el dulce marco más hermoso,

sino que me apoyo del todo en el nombre de Jesús.»

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: June 28 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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