El camino de aprender la verdad es orar mucho al Señor Jesucristo; estando acostados en el lecho, ocupados en el trabajo diario, levantar de vez en cuando los ojos al Señor mismo, sentado en su trono de gracia, y rogarle que nos enseñe él, porque él es el mejor maestro. Las palabras que él habla son espíritu y vida. Lo que él escribe en nuestros corazones está escrito con caracteres que resisten toda tormenta y viven al fin.
Olvidamos lo que aprendemos de los hombres, pero nunca olvidamos lo que aprendemos de Jesús. Los hombres pueden engañar; Cristo no. Puedes confiar plenamente en ningún ministro; aunque recibas verdad de sus labios, siempre viene mezclada con la flaqueza humana. Pero lo que recibes de los labios de Jesús lo recibes en toda su pureza y poder. Viene tibio de nosotros, pero cae como la lluvia y destila como el rocío de su boca. Mirando pues a Jesús en lo más íntimo de tu alma, sacarás verdad viva de su propio pecho al tuyo, y así llegarás a conocer por experiencia la bienaventuranza de su propia declaración: «Yo soy la verdad».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: February 5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.