«Los plantados en la casa de Jehová, florecerán en los atrios de nuestro Dios». Salmos 92:13
Los árboles de justicia plantados por el Señor son hermosos de contemplar, incluso en la Iglesia terrenal. No todos se hallan, en verdad, iguales en todo tiempo: tienen su invierno lo mismo que su verano; pero su vitalidad permanece, y dan su fruto en su tiempo. Cuando los vientos de la adversidadad soplan sobre ellos, hunden sus raíces con mayor profundidad: se aferran con más firmeza a la verdad y fidelidad del Señor. Con el tiempo serán trasplantados al huerto celestial, al paraíso de Dios, y florecerán en perpetuo vigor y hermosura, para alabanza de Aquel que los ha plantado.
Oh Señor, acuérdate de mí con el favor que muestras a tu pueblo; refréscame con el rocío de tu bendición y alégrame con la luz de tu favor. Sea yo «un árbol del Señor, lleno de savia». Hazme florecer como la palmera y crecer como el cedro del Líbano. Que esté arraigado y cimentado en tu amor, y que dé los frutos de justicia para tu alabanza.
Fuente y atribución
Autor original: Autor desconocido
Título original: The trees of righteousness
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.