Mañana y noche

Arraigados en la roca por medio de las pruebas

Spurgeon compara las gracias del creyente con el arcoíris, efímero y pasajero, y nos llama a buscar un carácter firme y arraigado, que se forja precisamente a través del sufrimiento y las pruebas.

Has visto el arco del cielo cuando se extiende sobre la llanura: gloriosos son sus colores y singulares sus tonos. Es hermoso, pero, ¡ay!, pasa y desaparece, y ya no está. Los bellos colores ceden ante las nubes algodonosas, y el cielo ya no resplandece con los tintes del firmamento. No es estable. ¿Cómo podría serlo? Un espectáculo deslumbrante formado por efímeros rayos de sol y gotas de lluvia pasajeras, ¿cómo podría perdurar?

Las gracias del carácter cristiano no deben parecerse al arcoíris en su belleza pasajera, sino, por el contrario, deben estar firmemente establecidas, asentadas, permanentes. Busca, oh creyente, que todo lo bueno que posees sea algo perdurable. ¡Que tu carácter no sea un escrito sobre la arena, sino una inscripción sobre la roca! Que tu fe no sea una «fábrica sin fundamento de una visión», sino que esté construida con material capaz de resistir aquel fuego terrible que consumirá la madera, el heno y el rastrojo del hipócrita. Que estés arraigado y cimentado en amor. Que tus convicciones sean profundas, tu amor real, tus deseos fervientes. Que toda tu vida esté tan asentada y establecida, que todos los vientos del infierno y todas las tormentas de la tierra jamás puedan moverte.

Pero observa cómo se obtiene esta bendición de ser «establecido en la fe». Las palabras del apóstol nos señalan el sufrimiento como el medio empleado: «Después de que hayáis padecido un poco de tiempo». De nada sirve esperar que estemos bien arraigados si no pasan sobre nosotros vientos recios. Aquellas viejas nudosidades en la raíz del roble, y aquellos extraños retorcimientos de las ramas, todo habla de las muchas tormentas que han azotado el árbol, y son también indicadores de la profundidad a la que las raíces se han abierto camino. Así el cristiano se hace fuerte y queda firmemente arraigado por todas las pruebas y tormentas de la vida. No retrocedas, pues, ante los vientos tempestuosos de la prueba, sino consuélate, creyendo que mediante su áspera disciplina Dios está cumpliendo en ti esta bendición.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: July 11 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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