Una persona puede estar «en la carne», como en verdad lo estamos todos, y sin embargo no «andar tras ella». Andar tras la carne implica erigirla como modelo y caminar conforme a ella. Pero uno puede ser arrastrado por otro, como vemos a veces que un niño es arrastrado de mala gana por su madre, sin caminar voluntariamente con ella. El niño no va tras su madre de la mano ni a su lado, sino que es obligado contra su voluntad a tomar un camino que aborrece, como ir a la escuela cuando con gusto iría a jugar.
Así sucede a menudo con el hijo de la gracia: muchas veces es arrastrado por la carne. No va tras ella voluntariamente; no peca con deliberación, sino que queda enredado por la fuerza de la carne, arrastrado contra sus mejores deseos y a veces a pesar de sus ruegos, lágrimas, gemidos y anhelos fervientes. No anda tras la carne como en los países alpinos los turistas caminan por la nieve tras un guía, pisando deliberadamente cada huella que la carne dejó antes. El santo de Dios, pues, aunque está en la carne, no anda tras la carne; porque si así anduviera no podría cumplir la ley del amor, y la justicia de la ley no se cumpliría en él. Pero, capacitado por la gracia, anda de tiempo en tiempo tras el Espíritu: a donde el Espíritu lo conduce, él sigue; lo que el Espíritu le impulsa, él obedece; lo que el Espíritu obra, él lo realiza. Cuando el Espíritu revela a Jesús, lo ama con un corazón puro y ferviente; cuando aplica una promesa, la cree; y cuando da a conocer la verdad de Dios a su alma, se alimenta de ella y se deleita en ella.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.