¿Cuántos de nosotros podemos tomar en nuestros labios las palabras de la esposa, o hemos podido alguna vez usar semejante expresión? Debemos haber tenido alguna vista y sensación de la preciosidad y hermosura de Jesús antes de poder clamar "Atráeme" desde el fondo de un corazón sincero. Pues el alma sincera teme acercarse al santo Jehová, cuyos ojos son como llama de fuego, e insultarlo con peticiones fingidas y palabras que no siente. Pero si alguna vez ese deseo ha sido encendido y esa oración levantada en tu alma, "Atráeme, correremos tras de ti", ha tenido que ser obra del Espíritu Santo en tu corazón, que levantó esos sentimientos y te dio fe viva en el Hijo de Dios.
Y "el que cree será salvo". Cualesquiera que sean las dudas, los temores, las tentaciones o los ejercicios que rodeen el camino, "el que cree será salvo". El que ha recibido un solo grano de fe espiritual en la persona gloriosa de Cristo, el que ha tenido una sola visión de su sangre expiatoria, un solo sorbo de amor divino derramado en su corazón, está seguro de ir a la gloria; está salvo con salvación eterna en su Cabeza del pacto. El Señor que ha encendido en el alma esos fuertes deseos hacia él, los cumplirá seguramente. Como lo hizo con la esposa, a la que dijo al poco tiempo: "Levántate, oh amada mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, la lluvia se ha ido; las flores se han visto en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y la voz de la tórtola se ha oído en nuestra tierra. Levántate, oh amada mía, hermosa mía, y ven."
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: July 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.