Porciones diarias

Atrévete a acercarte al Rey de gracia

Aunque la culpa y el temor nos retraigan, somos llamados a press through hacia la presencia de Dios, como Ester, hallando en el Espíritu libertad para wrestle y aferrarnos a la bendición.

Cuando estamos en tinieblas, bajo angustia de conciencia, o cuando la culpa pesa dura y grave sobre el alma, estas cosas, hasta que sean quitadas, nos retienen lejos del Señor. Pero ¿hemos de dar oído alguna vez a estos enemigos de la paz de nuestra alma? ¿Nunca hemos de abrirnos paso entre la multitud? ¿Qué fue del hombre paralítico durante tantos años? Hubiera yacido impotente en su lecho para siempre, de no haber sido llevado a la presencia de Jesús. ¿Y la mujer con el flujo de sangre? Hubiera permanecido en los bordes de la multitud, una pobre y contaminada desventurada autocondenada. Pero se abrió paso entre la gente y logró tocar el borde del manto de Jesús.

Así con nosotros. ¿Habremos de morar siempre en las afueras, en el atrio exterior del templo? ¿Solo caminaremos alrededor de los muros de Sion y nos detendremos en sus puertas, o nos atreveremos a entrar en el Lugar Santísimo? ¿Nos dejaremos expulsar por el temor, como Caín, y saldremos de la presencia del Señor? ¿O, con todos nuestros pecados y desalientos, seguiremos acercándonos? El apóstol nos anima a venir con santa osadía al trono de gracia y a aventurarnos en la presencia del Rey de reyes.

Ester se habría arruinado a sí misma y a toda su nación si hubiera cedido a la flaqueza de la carne; pero dijo: Entraré a ver al rey; y si perezco, que perezca. Entró con esa resolución. El rey extendió el cetro; Ester lo tocó, y ella y su pueblo fueron salvos. Así en la gracia. ¿Nos mantendremos alejados por culpa, pecado y vergüenza? Ahora el Espíritu Santo no solo nos anima en la palabra de verdad, sino que él mismo de tiempo en tiempo nos capacita para acercarnos. Y cuando nos acercamos bajo sus operaciones divinas, sentimos la bienaventuranza de hacerlo. Se nos da libertad, acceso, santa libertad, espíritu de oración, poder para asirnos de Dios, para luchar por la bendición, y a veces agonizar con suspiros y gemidos y la energía de aquel antiguo: No te dejaré ir si no me bendices.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: April 15

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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