Pensamientos vespertinos

Aun cuando nuestra fe vacila Dios permanece siempre fiel

Aun cuando dudamos de la sencillez de su palabra, Dios permanece fiel a cada promesa; el creyente que vive de Cristo y del pacto halla en su fidelidad la fuente de un gozo invencible.

Debe ser el triste reconocimiento de toda mente espiritual que, después de tantas claras revelaciones de la verdad y las profundas enseñanzas del Espíritu, nuestras vistas de lo que Dios es en sí mismo, de lo que es para su pueblo y de lo que su pueblo es para él, quedan muy por debajo de lo que deberían. Acaso esta desproporción se deba, en gran medida, a la deficiencia de nuestra fe en las declaraciones sencillas y literales de su palabra. Tropezamos ante la misma simplicidad de la verdad. La fe más sencilla, que recibe sin reserva el anuncio asombroso de que «de tal manera amó Dios al mundo», nos enseñará en una hora más acerca de lo que Dios en Cristo es para un pecador arrepentido que un siglo de enseñanza humana. La verdad es que sólo creemos a medias la palabra de Dios: dudamos, vacilamos, razonamos, cavilamos; añadimos y quitamos, recibimos lo que entendemos y rechazamos lo que no nos place. Y la triste consecuencia es que Dios reprueba nuestra incredulidad dejándonos por una temporada a sus dolorosos efectos.

Pero aunque nosotros no creamos, él permanece fiel a cada tilde de su verdad revelada. La fe imperfecta que damos a sus palabras no puede invalidar su promesa ni alterar la palabra salida de su boca. En medio de toda nuestra tardanza para creer, «él permanece fiel». Ahí, más inmutable que la roca del océano, más inexpugnable que las almenas del cielo, más firme que las columnas del universo, permanece nuestro Dios, nuestro Dios del pacto; porque «él reposará en su amor».

El creyente en Cristo debería, por necesidad, ser un hombre feliz. Aunque su camino esté en algunos tramos empedrado de pedernal o cercado de espinas, alimentado de la plenitud de Cristo y viviendo del Dios del pacto, es y debe ser un hombre verdaderamente feliz. Vivimos muy por debajo de nuestros privilegios; no reclamamos todas las bendiciones de nuestro derecho de nacimiento, que en este tiempo presente son nuestras para disfrutar. Y si no nos elevamos a la experiencia de lo que Dios ha provisto y prometido para nosotros ahora, ¿qué maravilla que imaginemos tan débilmente, y realicemos aún más débilmente, las glorias preparadas para nosotros en lo porvenir?

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - April 27

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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