La vida de Cristo para cada día

Avisos del cielo en sueños durante la noche

Dos veces en poco espacio Dios envía mensajes en sueños para frustrar los planes de los malos y proteger a su Hijo y a sus siervos fieles.

Dos veces en muy poco espacio Dios envió mensajes a sus fieles siervos en los sueños de la noche. Un sueño fue para advertir a los magos que no informaran a Herodes que habían hallado al niño Rey; el otro fue para advertir a José que no permaneciera en Belén. Vemos con cuánta facilidad puede Dios frustrar los planes de los malvados, como está escrito en el quinto capítulo de Job: «Él frustra los designios de los astutos, para que sus manos no puedan ejecutar sus planes». Vemos cómo Dios dispersó aquellos males que Satanás y Herodes tramaban contra el Hijo de Dios. Satanás sigue incitando a hombres malvados a formar planes contra los hijos de Dios, y todavía el Señor, por su graciosa providencia, dispersa esos males. ¿Nos angustia pensar que se forme contra nosotros algún plan malicioso, ya sea de Satanás o de nuestros semejantes? Oremos al Señor que nos defienda. Nadie puede hacernos daño si somos seguidores de lo bueno.

Encontramos también muchos ejemplos en la vida de los siervos de Dios de la misma graciosa intervención. El misionero Williams fue salvado de caer en manos de cuatro crueles paganos que habían determinado matarlo. Cuatro jóvenes que odiaban la religión cristiana se ofrecieron a llevarlo a la isla, pero en realidad habían convenido que, cuando estuviera lejos de la orilla, lo arrojarían al mar. Williams aceptó el ofrecimiento. Sin embargo, Dios, por medio de una circunstancia muy trivial, lo rescató del lazo. Había pintado su barca con una pintura especial que no se secaba tan pronto como esperaba, y por temor a salir al mar en ese estado, rehusó ir con quienes deseaban ser sus asesinos. Así fue frustrado el perverso designio. Al fin, es cierto, cayó a manos de crueles salvajes, pero no hasta que su obra estuvo cumplida.

Si conociéramos todos los planes que Satanás forma contra nosotros, nos llenaríamos de asombro ante las liberaciones que experimentamos. Acaso recordemos en nuestra propia vida casos en que descubrimos que los intentos de los hombres por hacernos daño fueron frustrados. ¡Qué pruebas tan maravillosas del cuidado vigilante del Señor sobre su pueblo se revelarán en el mundo venidero! Entonces se sabrán cosas que ahora se ignoran. Entonces aparecerá cómo el Señor guardó a su pueblo en la palma de su mano de todas las embestidas del enemigo, y entonces se elevará un coro de aleluyas de los felices redimidos y de los gloriosos ángeles que fueron su guardia designada durante los años de su debilidad.

Fuente y atribución

Autor original: F. L. Mortimer

Título original: The heavenly warnings

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de F. L. Mortimer, publicado originalmente en Grace Gems.

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