Mañana y noche

Bienaventurados los pacificadores: la pureza antes que la paz

Una exposición de la séptima bienaventuranza sobre los pacificadores, recordando que la paz cristiana nunca es un pacto con el pecado y que puede acarrear persecución.

Esta es la séptima de las bienaventuranzas; y el siete era el número de la perfección entre los hebreos. Puede que el Salvador haya colocado al pacificador en el séptimo lugar de la lista porque el pacificador se acerca más al hombre perfecto en Cristo Jesús. El que quiera tener la bienaventuranza perfecta, en la medida en que pueda disfrutarse en la tierra, debe alcanzar esta séptima bendición y convertirse en pacificador.

Hay también un significado en la posición del texto. El versículo que la precede habla de la bienaventuranza de "los de limpio corazón—porque ellos verán a Dios." Es bueno entender que hemos de ser "primero puros—luego pacíficos." Nuestra pacificación nunca ha de ser un pacto con el pecado, ni tolerancia del mal. Debemos poner nuestro rostro como pedernal contra todo lo que sea contrario a Dios y a Su santidad. Siendo la pureza en nuestras almas un asunto resuelto, podemos avanzar a la pacificación.

No menos parece el versículo que sigue haber sido puesto allí a propósito. Por muy pacíficos que seamos en este mundo—seremos malinterpretados y malentendidos. Y no es de extrañar, pues aun el Príncipe de la Paz, por su misma pacificación, trajo fuego sobre la tierra. Él mismo, aunque amaba a la humanidad y no hizo ningún mal, fue "despreciado y rechazado por los hombres—un hombre de dolores y experimentado en el quebranto." Para que, por tanto, los pacíficos de corazón no se sorprendan cuando se encuentren con enemigos, se añade en el versículo siguiente: "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia—porque de ellos es el reino de los cielos." Así, los pacificadores no solo son declarados bienaventurados—sino que están rodeados de bendiciones. Señor, danos gracia para escalar hasta esta séptima bienaventuranza. Purifica nuestras mentes para que seamos "primero puros, luego pacíficos", y fortalece nuestras almas, para que nuestra pacificación no nos lleve a la cobardía y a la desesperación, cuando por Tu causa seamos perseguidos.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: March 17 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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