Pensamientos vespertinos

Bienvenida a la prueba que sella tu fe

Las pruebas que Dios envía son pruebas de fe, y la fe más glorificadora de Dios es también el blanco favorito de Satanás; por eso el creyente es honrado al sufrir como su Señor.

Si, querido lector, posees fe verdadera, aun en el grado más pequeño, espera su conflicto y su prueba. Como notó santamente Leighton, Dios nunca tuvo un Hijo sin pecado, y nunca uno sin sufrimiento. La existencia de la fe parece implicar necesariamente el sufrimiento, no por defecto intrínseco de la fe, sino por la impureza del corazón en que ella habita; su mezcla constante con la escoria de una mente solo parcialmente renovada y su contacto perpetuo con los objetos de los sentidos y de la tierra hacen de la prueba algo tan esencial para purificar la fe como el mayal al trigo limpio o el crisol al metal precioso.

Las pruebas y tentaciones con que Dios visita a su pueblo están diseñadas como pruebas de fe. Sin ellas nos faltarían algunas de las evidencias más fuertes del cristianismo experimentado. Bienvenido, pues, sea todo ensayo de tu fe; bienvenido todo lo que estampe su realidad, aumente su fuerza y realce su brillo. Y no te sorprendas de que esta gracia, más que ninguna otra del Espíritu, sea blanco del gran enemigo de Dios. Como la fe es la gracia que más glorifica a Dios, que mayor gozo y paz produce en el alma y que constituye su escudo más poderoso en la batalla, se convierte en objeto especial del ataque maligno de Satanás. Si este oro fue probado en el fuego en la persona sin pecado de Jesús, ¿no hay mayor necesidad de que en nuestra naturaleza caída y corrupta sea sometido a un segundo proceso de prueba? En el Head fue probado para mostrar que era oro verdadero; en los miembros es probado para separarlo de la escoria que se mezcla al contacto con nuestros corazones. Así somos honrados al sufrir, en cierta medida, como sufrió nuestro Señor y Maestro. Por tanto, amados, gozaos, en cuanto sois participantes de los sufrimientos de Cristo, para que cuando su gloria sea revelada, también os gocéis con gran alegría.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - March 26

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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