Mañana y noche

Borrados como una nube por la misericordia divina

Nuestros pecados son como una nube que oscurece el rostro de Dios, pero Él mismo los ha borrado para siempre en la cruz; volvamos, pues, a Él.

Atentamente obsérvese la SÍMIL INSTRUCTIVA: nuestros pecados son como una nube. Así como las nubes tienen muchas formas y tonos, así son nuestras transgresiones. Así como las nubes obscurecen la luz del sol y oscurecen el paisaje debajo, así nuestros pecados nos ocultan la luz del rostro de Jehová y nos hacen sentar en sombra de muerte. Son cosas nacidas de la tierra y suben de los lugares cenagosos de nuestra naturaleza; y cuando se reúnen hasta que su medida está llena, nos amenazan con tempestad y tormenta. ¡Ay! que, a diferencia de las nubes, nuestros pecados no nos producen lluvias benignas, sino que más bien amenazan con anegarnos en un torrente de fuego de destrucción. Oh nubes negras de pecado, ¿cómo puede ser buen tiempo en nuestras almas mientras permanezcáis?

Fije nuestro gozoso mirar en el ACTO NOTABLE de la misericordia divina: "borrar." Dios mismo aparece en la escena, y en benignidad divina, en vez de manifestar Su ira, revela Su gracia. Quita de una vez y para siempre, eficazmente, el mal, no apartando la nube, sino borrándola de la existencia de una vez por todas. Contra el justificado no queda pecado; la gran transacción de la cruz ha removido eternamente sus transgresiones de él. En la cumbre del Calvario, la gran obra por la cual el pecado de todos los escogidos fue quitado para siempre, fue completa y eficazmente realizada.

Prácticamente obedezcamos el MANDATO GRACIOSO: "Vuelve a mí." ¿Por qué habrían de vivir los pecadores perdonados lejos de su Dios? Si hemos sido perdonados de todos nuestros pecados, que ningún temor legal nos retenga del acceso más atrevido a nuestro Señor. Lamentemos nuestros deslices, pero no perseveremos en ellos. Hasta la mayor cercanía posible de comunión con el Señor, luchemos, en el poder del Espíritu Santo, por volver. ¡Oh Señor, esta noche restáuranos!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: February 10 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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