Pensamientos vespertinos

Busca hoy la plena certeza de tu esperanza en Cristo

La doctrina de la seguridad no es un lujo inalcanzable, sino un privilegio revelado para el creyente. Con diligencia y oración, hemos de buscar el sello del Espíritu que nos permite clamar con firme voz: Abba, Padre.

La doctrina de la seguridad del perdón, de la aceptación en Cristo y de la adopción en la familia de Dios, ha sido y sigue siendo considerada por muchos como un logro jamás esperable en esta vida. Pero ello contradice la Palabra divina y la experiencia concurrente de millones que han vivido y muerto en la plena certeza de la esperanza. La seguridad es una doctrina de incuestionable revelación, implícita y expresa. No la admitimos como un estado esencial para la salvación del creyente, pero sí insistimos en que es esencial para su caminar gozoso y santo, y que compromete grandemente la gloria de Dios. Está escrita como con un rayo de sol: el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.

Es deber y privilegio de cada creyente buscar con diligencia y oración el sello del Espíritu. Quien desprecia esta bendición se queda corto de su gran privilegio. No te conformes con la tenue impresión recibida en tu conversión; no descanses en una experiencia pasada. Muchos se satisfacen con una débil esperanza de haber pasado de muerte a vida, y con esa evidencia frágil y a menudo dudosa atraviesan todos sus días hasta descender al sepulcro. Mas, lector, si estás verdaderamente convertido y tu alma está sana y creciente, querrás más que eso. Querrás un Cristo presente sobre quien apoyarte y del cual vivir. Olvidando lo que queda atrás, buscarás un perdón presente y un sentido presente de aceptación. Busca, pues, el sello del Espíritu: no te detengas antes de alcanzarlo. Entonces podrás exclamar con lengua indefectible: «Abba, Padre», «¡Señor mío y Dios mío!».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - May 19

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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