«El pintor de casas considerará al fino artista demasiado meticuloso, porque su propio trabajo es tan sencillo. Así también, el camino ancho agrada más al mundo—pero el camino estrecho conduce a la vida eterna.»
El pintor de casas cubre mucho terreno—en comparación con el artista que está produciendo una pintura magistral. De pintura de casas hay mucha, y hay un gran mercado para ella. Sin embargo, aunque el arte verdaderamente fino es escaso, es infinitamente más precioso que la pintura de casas.
Así también, esa religión que no requiere cuidado ni ocasiona molestia—tiene gran demanda en el mundo. Se produce por acres, y puede verse esparcida por todas partes.
No ocurre lo mismo con la religión de la gracia. Cuesta muchas lágrimas, y un mundo de pensamientos ansiosos, y solemnes indagaciones del corazón, y aun en el mejor de los casos es un trabajo lento. Pero entonces es de gran precio, y no solo es aceptable a Dios, sino que incluso los hombres perciben que hay algo en ella a lo cual los comunes embadurnadores religiosos jamás llegan.
Si dejamos que el bote derive con la corriente, y abandonamos nuestra religión a influencias casuales, sin cuidado ni reflexión—¿qué podemos esperar sino dejadez e inutilidad?
Si queremos agradar a Dios, ¡debemos cuidar cada trazo y cada toque en el lienzo de nuestras vidas! No podemos pensar que podamos aplicarlo con una paleta y aun así tener éxito. Debemos vivir como trabajan los grandes artistas, pues ellos cuidan cada trazo y cada matiz. ¡Oh, por un trabajo más cuidadoso, más trabajo del corazón! De lo contrario, ¡perderemos aquello por lo que hemos trabajado!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: We must watch every stroke and touch upon the canvas of our lives!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.