Pensamientos matutinos

Caer en las manos del Señor, no en las de los hombres

David pidió caer en las manos del Señor y no en las de los hombres, porque conoce su misericordia y justicia. El arrepentimiento verdadero acepta el juicio divino sin huir, confiando en la restauración.

David pidió caer en manos del Señor, no de los hombres, porque conocía Su misericordia y justicia. Esa súplica nace de fe y no de temeridad: él sabía que el Padre era recto al corregir y fiel al amar. Cuando el pecado trae consecuencias inevitables, el alma tiende a justificarse o a destruir. La fe bíblica enseña otra vía: someterse al juicio de Dios con obediencia humilde.

Confiar no borra la tristeza ni reduce la responsabilidad. Confiesa el daño, asume el costo, y deja de negociar con el orgullo. Al confiarse al Rey, el creyente cesa de medir su vida por la opinión humana y descansa en una justicia que corrige para sanar. Dios puede usar consecuencias para quebrar el ego, pero también para reconstruirlo en su verdadero propósito: vivir a la altura de Su misericordia y no del temor.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - March 12

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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