Aunque los discípulos de Cristo no son todos crucificados, sin embargo todos llevan su cruz, y deben llevarla en el camino del deber. Jesús les manda que lo cuenten, y luego lo consideren. Nuestro Salvador lo explica mediante dos semejanzas; la primera muestra que debemos considerar los gastos de nuestra religión; la segunda, que debemos considerar los peligros de ella.
Siéntate y calcula el costo; considera que costará la mortificación del pecado, incluso los pecados más amados. El pecador más orgulloso y audaz no puede resistir a Dios, pues ¿quién conoce el poder de su ira? Es nuestro interés buscar la paz con él, y no necesitamos enviar a pedir condiciones de paz, pues nos son ofrecidas, y son muy ventajosas para nosotros.
De alguna manera un discípulo de Cristo será puesto a prueba. Busquemos ser discípulos en verdad, y cuidémonos de no tornarnos negligentes en nuestra profesión, ni temerosos de la cruz; para que seamos la buena sal de la tierra, sazonando a los que nos rodean con el sabor de Cristo.
Lucas 15
Parábolas de la oveja perdida, y de la dracma (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Luke 14:25-35
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.