Mañana y noche

Caminando con cuidado bajo la mirada del mundo

La enemistad del mundo acecha cada falla del cristiano; por eso debe caminar con circunspección, sin añadir ofensa alguna a la del evangelio.

Muy amarga es la enemistad del mundo contra el pueblo de Cristo. Los hombres perdonarán mil faltas en otros, pero magnificarán la ofensa más trivial en los seguidores de Jesús. En vez de lamentarnos en vano por esto, volvámonos provecho, y puesto que tantos velan esperando nuestro tropiezo, sea este un motivo especial para andar con mucho cuidado delante de Dios. Si vivimos con descuido, el mundo de ojos de lince pronto lo verá, y con sus cien lenguas esparcirá la historia, exagerada y adornada por el celo de la calumnia. Gritarán triunfantes: «¡Ah! ¡Así lo queríamos! ¡Ved cómo actúan estos cristianos! ¡Todos son hipócritas!». Así se hará mucho daño a la causa de Cristo y se profanará su nombre.

La cruz de Cristo es en sí misma ofensa para el mundo; cuidémonos de no añadir ofensa propia. Es «para los judíos tropezadero»; cuidémonos de no poner tropiezos donde ya hay suficientes. «Para los griegos es necedad»; no añadamos nuestra locura para dar filo al escarnio con que los sabios del mundo se burlan del evangelio. ¡Cuán celosos deberíamos ser de nosotros mismos! ¡Cuán rigurosos con nuestras conciencias! En presencia de adversarios que tergiversarán nuestras mejores acciones e impugnarán nuestros motivos donde no puedan censurar nuestra conducta, ¡cuán circunspectos debemos ser!

Los peregrinos viajan como gente sospechosa por la Feria de la Vanidad. No solo estamos bajo vigilancia, sino que hay más espías de los que calculamos. El espionaje está en todas partes, en casa y fuera. Si caemos en manos de los enemigos, antes podemos esperar generosidad de un lobo, o misericordia de un demonio, que algo semejante a paciencia con nuestras flaquezas de hombres que sazonan su infidelidad hacia Dios con escándalos contra su pueblo. ¡Oh Señor, guíanos siempre, no sea que nuestros enemigos nos hagan tropezar!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: September 11 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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