Destellos desde las ventanas de la vida

¡Cielo! ¡Cielo! ¡Es el Cielo!

Tal como un barco perdido divisó al fin la patria tras las tormentas, el creyente que cruza la muerte contemplará la costa de la vida eterna y exclamará: ¡Cielo, es el Cielo!

¡Cielo! ¡Cielo! ¡Es el Cielo!

Un autor relata la historia de un barco francés que había estado perdido durante meses entre las tormentas de los mares del sur. Una mañana se divisó tierra desde lo alto del mástil. Pasajeros y tripulación se reunieron en cubierta, esperando la visión de la costa que se acercaba en medio del suspenso. Solo se veían contornos vagos, tan vagos que la incertidumbre casi rompió el corazón de quienes observaban. ¿Era tierra? Y si lo era, ¿qué tierra? ¿Podía ser Francia? ¿Era en verdad Francia? ¿O era algún país desconocido?

Cada vez se acercaban más. Los contornos se hicieron más claros y más distintos. Después de algunas horas, horas que parecían días, el vigía gritó: «¡Francia! ¡Francia! ¡Es Francia!» El gozo de toda la gente del barco no conoció límites. ¡Por fin estaban en casa después de todos sus vagabundeos, de todos sus peligros y de todos sus temores!

Así será con nosotros, los creyentes, cuando, a través de las nieblas de ese mar que llamamos muerte, nos acerquemos a las costas de la vida eterna. Después de la oscuridad del morir, nuestros ojos se abrirán para contemplar las riberas de la tierra celestial. Entonces el grito no será: «¡Francia! ¡Es Francia!», sino «¡Cielo! ¡Cielo! ¡Es el Cielo!» Todas las tormentas habrán pasado. Estaremos en la gloria eterna. Entonces tendremos la vida en toda su plenitud. ¡Entonces estaremos en casa para siempre!

«Ni el ojo ha visto,

ni el oído ha oído,

ni la mente ha imaginado —

lo que Dios ha preparado para los que lo aman!» 1 Corintios 2:9

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Heaven! Heaven! It is Heaven!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura