El año devocional de Miller

Cómo acabar de verdad con el pecado

Muchos de nuestros golpes al pecado solo lo atontan. Si no cortamos la cabeza del gigante, pronto vuelve a levantarse. Hace falta obra radical, en el nombre del Señor.

Si no le hubiera cortado la cabeza al gigante, el viejo campeón filisteo se habría levantado al poco rato y se habría ido caminando, pues solo estaba atontado por la piedra, no muerto. ¡David aseguró su victoria!

Muchos de nuestros ataques contra el pecado, ya sea en nuestro propio corazón o en el mundo, solo atontan y no matan el mal. Nos alejamos pensando que hemos hecho algo admirable. Pero al poco tiempo volvemos a encontrarnos con el «viejo gigante», caminando como antes. Pronto se recupera de nuestro golpe, y tenemos que librar de nuevo la batalla; y quizá la libraremos otra vez del mismo modo tibio, ¡y así sucesivamente, hasta el fin de la vida!

La mayoría de nosotros hemos tenido precisamente esta experiencia con nuestras propias concupiscencias y pasiones malas. Las vencemos muy a menudo y pensamos cada vez que ya hemos acabado con ellas, pero pronto están otra vez tan activas como siempre.

Necesitamos aprender una lección de David y terminar nuestras victorias cortándole la cabeza a todo gigante que derribemos.

¡No hay otra manera de matar los pecados!

La vida está en la cabeza, y la cabeza debe ser cortada, o el enemigo volverá a enfrentarnos dentro de un día o dos, con apenas una cicatriz en la frente.

La única manera de obtener una victoria real sobre los vicios es decapitarlos. Los moretones y las heridas no bastan. Tiene que hacerse una obra radical, en el nombre del Señor. Las medidas a medias no servirán.

«Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, inmundicia, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría». Colosenses 3:5.

«Samuel despedazó a Agag delante del Señor». 1 Samuel 15:33. Como Samuel, ¡debemos despedazar nuestros Agags!

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - May 30

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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