Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Como niños recién nacidos, anhela la leche pura

El crecimiento en gracia nace de la humildad y la sencillez, deseando la leche pura de la Palabra como un niño recién nacido.

«Como niños recién nacidos, desead la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis.» 1 Pedro 2:2

Los recién nacidos no deben, por presunción, anhelar las cosas altas ni el alimento sólido. Ese no es el camino por el cual han de crecer en gracia y avanzar de fuerza en fuerza. Tales personas tienen mayor necesidad de comprender por experiencia los primeros oráculos de Cristo y gustar la leche y el poder salvador del evangelio. Esto es lo que mejor los haría crecer en gracia y los destetaría del mundo. Un niño que mama no estima nada en comparación con el pecho de su madre, y los que se deleitan más en altas imaginaciones que en la Biblia no proceden con espíritu recto y, por tanto, hallarán necesario retroceder y aprender de nuevo los primeros principios de la religión. Cuanto más se acercan los cristianos a su fin y desean estar debidamente preparados para el Cielo, más caminan en profunda humildad y santa sencillez, colocándose en el último banco de los hijos débiles y pequeños. Así se convierten en los vasos más aptos para la gracia; ciertamente serán iluminados y tendrán el misterio de Cristo revelado en sus corazones (Mateo 11:25). Cuanto más bajo nos postramos ante Dios, más recibimos de Él, y más llegamos a ser semejantes a Él.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — May 14

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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