"Y estando en agonía, oraba más intensamente." Lucas 22:44
Este es el relato de la experiencia de nuestro Salvador en Getsemaní. Como una lámpara brillante, esta Escritura resplandece entre los olivos de aquel huerto, para mostrarnos el camino al consuelo en nuestra hora de dolor. Nunca antes ni después ha habido un dolor como el del Redentor aquella noche; pero Él halló consuelo en su oración. Su agonía se fue aliviando mientras oraba, hasta que al fin toda su amargura desapareció, y una paz dulce y bendita ocupó su lugar.
La "puerta de la oración" es una puerta de consuelo. No hay otro lugar donde encontrar verdadero consuelo y ayuda. Aprendemos de la agonía de nuestro Señor en Getsemaní cómo orar en nuestros propios Getsemaní.
Dios nunca nos culpa por pedir que se nos quite la copa amarga, ni por la intensidad de nuestras oraciones; pero siempre debemos orar con sumisión a su voluntad. Cuando oramos sinceramente: "No mi voluntad, sino que se haga tu voluntad", llega el consuelo, y luego la paz.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: How to pray in our own Gethsemanes
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.