Cuando alguna gracia del Espíritu se halla enferma y decline, un efecto tan doloroso debe provenir de una causa que conviene investigar. La gran dificultad en un alma que retrocede es conducirla al deber espiritual del escrutinio de sí misma; pero así como la curación de toda enfermedad depende del conocimiento de su causa, el avivamiento del creyente declinante se vincula con el descubrimiento y la remoción de aquello que provocó su retroceso. Alma que decaes, ¿cuál es la causa de tu fe débil? ¿Qué ha nublado el ojo, paralizado la mano y debilitado el caminar de la fe? Acaso sea el descuido de la oración: has vivido días, semanas y meses sin comunión con Dios, sin visitas constantes a tu aposento, sin luchar con él ni tener comunión con tu Padre. No te maravilles de que tu fe languidezca. La maravilla es que todavía conserve algo de vida; y si no fuera por el poder omnipotente de Dios y la intercesión constante de Jesús a su diestra, habría dejado de existir. ¿Qué la reavivará? Un retorno inmediato a la oración; vuelve a tu aposento; busca al Dios que abandonaste.
Quizá has estado interpretando mal los tratos providenciales del Señor, albergando pensamientos incrédulos, indelicados y poco filiales sobre tus pruebas, pérdidas y decepciones. Has preguntado: «¿Puedo ser hijo y ser así afligido? ¿Puede amarme y tratarme así?» Si hubieras mirado al corazón de tu Dios cuando envió esa prueba o causó esa pérdida, jamás habrías murmurado de nuevo: tanta amor, ternura, fidelidad y sabiduría habrías visto, que habrías puesto la boca en el polvo delante de él. La fe, sin embargo, que mira a través de la nube oscura y se ancla en la veracidad divina y en el amor inmutable de Dios, sale fortalecida y acrecentada de cada tormenta. ¿Es acaso el encanto del mundo el que se ha apoderado de tu fe, con su brillo y sus preocupaciones abrumadoras? Sal de él y apartarte; renuncia a sus amistades vacías y a su conformidad pecaminosa, que todo esto nubla la visión y debilita el alcance de la fe. ¿Son los temores incrédulos acerca de tu interés en Cristo? Entrégalos y deja que el viento los dispersa. No hay nada en Cristo, ni en su obra, ni en la Palabra de Dios, que pueda engendrar una duda en el corazón de un pecador pobre; al contrario, todo inspira confianza y fortalece la fe.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - September 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.