Hace varios años, justo afuera de mi casa, unos hombres trabajaban bajo tierra. De pronto se escuchó un grito de agonía. Todos se apresuraron a salir. Descubrieron que la tierra se había hundido, sepultando a dos de los hombres. Cientos de personas se reunieron alrededor: las esposas, los hijos y los amigos de los obreros. Los hombres trabajaron con ahínco y rescataron a uno de ellos.
Estaba casi sofocado y completamente agotado; pero, en lugar de descansar un rato, tomó un pico y ayudó a otros hombres en la tarea de intentar rescatar a su compañero. Pasaron las horas. La gente no podía contener las lágrimas al contemplar el rostro de aquel hombre y oír su grito, de vez en cuando: «¡Tom, Tom, ¿estás ahí?».
Otros perdieron la esperanza, pero aquel hombre siguió trabajando hasta el ocaso, y al fin encontró el cuerpo sin vida de su compañero varios metros más abajo.
Con el mismo empeño deberíamos buscar salvar a los perdidos.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Pittman
Título original: He was well-near suffocated, and completely exhausted
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Pittman, publicado originalmente en Grace Gems.