"Confesaos unos a otros vuestras ofensas." Santiago 5:16
Se cuenta de Juan el evangelista que, al regresar de Patmos a Éfeso después de la muerte de Domiciano, fue asaltado por una cuadrilla de ladrones, entre los cuales había un joven, su capitán; a él Juan se dirigió con saludables consejos y advertencias, que tuvieron tan buen efecto que se hizo un hombre nuevo, se convirtió y fue enseguida a todos sus compañeros ladrones y los rogó, en el nombre de Jesucristo, que no anduvieran más por sus antiguos caminos de maldad. Les dijo también que estaba afligido en su conciencia y les pidió con insistencia que abandonaran ya sus viejas prácticas. El consejo era bueno y fue bien recibido, de modo que muchos de aquellos grandes ladrones se convirtieron en grandes convertidos. Así es como la confesión de un pecador de sus ofensas a otro puede resultar felizmente el medio de su conversión.
De ahí que el significado de aquel precepto, "Confesaos unos a otros vuestras ofensas", sea interpretado por algunos así: aquel que, por ejemplo, ha sido borracho, debería ir a sus compañeros de iniquidad y decirles que está intranquilo en su mente, y tal vez pueda ser un medio para convertirlos. ¡Lector! ¿Eres tú un hombre convertido? Sigue este método; ve a tus antiguos compañeros; adviérteles de su peligro; y serás un medio para convertirlos, o por este medio te librarás en adelante de su molesta compañía. Asimismo, el que ha injuriado a otro debería confesarle su falta, así como a Dios, y pedir perdón a ambos.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — April 30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.