Concédenos sentir nuestros pecados—tener una profunda y sincera conciencia de su gravedad ante Tus ojos. Somos propensos a encubrirlos y disfrazarlos; nos resistimos a hacer de ellos una confesión franca y sin reservas. Señor, danos gracia, en verdadero arrepentimiento y contrición de corazón, para echarnos—indignos como somos—sobre la infinita dignidad de Aquel que es digno de todo. Por Su causa, recíbenos con gracia—ámanos libremente. Nos gozamos al meditar en el amor que Él nos tuvo desde toda la eternidad. Nos gozamos al pensar que es el mismo en esta hora que lo fue entonces—inmutable, eterno.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Oración familiar 32
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.