Deberes que se promueven mutuamente
El gran deber de un santo es: confiar en la Palabra de Dios, perseverar en su camino y someterse a su voluntad. Estos son deberes que se promueven mutuamente; pues quien cree rectamente lo que Dios dice, observará cuidadosamente lo que Él manda y descansará tranquilamente en lo que Él hace. Aunque haya oscuridad en las providencias de Dios, verá luz en las promesas de Dios y sentirá consuelo en su deber.
Por el contrario, quien carece de fe en las promesas, pronto fallará en la obediencia a los preceptos y será propenso a contender con las providencias de Dios. «La necedad del hombre pervierte su camino, y su corazón se aira contra el Señor.» (Proverbios 19:3.) Quien por debilidad cuestiona la promesa, por necedad será propenso a pervertir su camino; y, pervirtiendo su camino, será propenso a murmurar contra los dispensaciones de Dios.
Confía, pues, en el Señor y haz el bien, si quieres hallar que todos sus tratos son para bien.
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Sherman
Título original: Choice excerpts from Thomas Sherman — 34
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Sherman, publicado originalmente en Grace Gems.