Como muchas otras palabras de Cristo, este dicho suyo tiene una aplicación mucho más amplia que su referencia inicial a la perplejidad de Pedro. Ofrece la clave para muchas de las providencias dolorosas o misteriosas de nuestra vida. No las entendemos en el momento. No vemos cómo pueden encerrar alguna bendición para nosotros. Nos parecen completamente oscuras. Pero no tenemos derecho a juzgar la obra del Maestro en nosotros, o con nosotros, hasta que esté terminada. «No comprendes ahora lo que yo hago». ¿Cómo podríamos esperar entender todos los grandes pensamientos del Maestro?
Sin embargo, esto no es el fin. «Después lo entenderás». Este misterio ha de ser explicado. Esta perplejidad ha de resolverse hasta alcanzar la claridad del mediodía. No entiendes ahora, porque aún no puedes ver el fin, porque no puedes percibir la bendición ni la belleza. El Maestro mismo sabe precisamente lo que va a sacar de cada obra suya envuelta en misterio, y por eso Él no está perplejo.
Jesús dice que «después lo entenderás». Veremos los enredos resolviéndose en hermosa gracia y belleza.
¿Cuál es la lección? Que debemos confiar en el corazón de Dios cuando no podemos entender sus caminos con nosotros. Sin duda, el amor divino ha planeado todas estas cosas. Sin duda, hay bendición en el resultado, tal como ahora reposa en la mente de Dios. Sin duda, también nosotros veremos la bendición después.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Mysterious Providence
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.