Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Conocer el nombre del Señor

Antes de amar al Señor, el pecador debe conocer su nombre; el Espíritu convence de pecado mediante la santidad de Dios, hasta que Cristo sangrando en la cruz revela que Dios es justo y Salvador a la vez.

Un hombre debe conocer el nombre del Señor antes de poder sentir algún amor real hacia él. Ahora bien, esto es necesario, esto es lo que el Señor hace por su pueblo: les hace conocer su nombre. Todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el mayor. Todos me conocerán. El Señor lo ha declarado. ¿Y cuál es el nombre del Señor? Cuando Dios se reveló a Moisés, ¿no le dijo: Yo soy el que soy? Esta fue la manera en que Dios enseñó a Moisés su nombre, y podemos deducir de ello que todo lo que Dios es, eso es su nombre. Dios es santo, Dios es justo, Dios es misericordioso, Dios es un Dios de amor. Pues bien, el pecador debe saber esto. Debe saber que Dios es un Dios puro y santo, y al principio, cuando empieza a aprender esta lección, queda completamente asombrado y aterrado por ella. Le hace apartarse y esconderse de Dios. ¿Cómo puedo presentarme ante Dios, que es de ojos tan puros que no puede ver el mal?, clama. Y así vemos que esto introduce angustia en su conciencia.

Es la primera obra del Espíritu convencer de pecado, y el sentido de la santidad de Dios es lo que nos trae esta convicción: nuestro pecado y la pureza de Dios. ¿Cómo puede el pecador presentarse y acercarse a Dios? Y mientras está bajo los terrores de la ley, está lleno de angustia, y a veces, quizá, desearía no haber nacido jamás, y otras veces es tentado con pensamientos duros acerca de Dios, que siega donde no sembró y recoge donde no esparció. Así es como Dios es visto en su mente pervertida. El diablo le asalta y procura por todos los medios endurecer su corazón contra el Todopoderoso. Pero los terrores del Todopoderoso se han apoderado de él, y prueba muchos caminos para arrancar estas saetas; pero todo tirón y toda tracción solo empeoran la herida. Y así sigue hasta que es llevado a ver que Dios es un Dios de misericordia, y esto se le revela en y por medio del Señor Jesús. Esto es lo que aclara el misterio: cuando ve a Cristo sangrando en la cruz. Aquí ve que Dios es a la vez un Dios justo y un Salvador. Dios es puro y santo, y exige hasta el último céntimo de toda la enorme deuda que se le debe, y sin embargo, al corazón que sangra y quebrantado, él, por medio de Cristo, puede y verdaderamente manifiesta su misericordia.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: July 8

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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