No hay parte del sacerdocio de Cristo más consoladora para el creyente enfermo, probado y sufrido que su intercesión a favor suyo. Saber que somos llevados en el corazón orante de otros cristianos ya es un bálsamo inefable; cuánto más saber que Jesús, nuestro misericordioso Sumo Sacerdote, ora por nosotros en el cielo, con nuestros nombres grabados en su corazón y nuestras necesidades entretejidas con sus oraciones ante el trono. Su intercesión no es solo pasada o anticipada, sino presente, momento a momento: 'ahora apareciendo en la presencia de Dios por nosotros.'
¡Dulce pensamiento! Cuando llega una nueva prueba, cuando se ciernen las nubes oscuras o desciende una pena amarga, en ese mismo instante Jesús intercede, pidiendo al Padre, a nuestro favor, la fuerza que sostiene, la gracia que santifica y el consuelo del Espíritu que calma y serena. La oración intercesora por otros es también uno de nuestros privilegios más espirituales y ricos. ¡Cuántos hermanos, por el dolor del cuerpo, la depresión o la pena, no pueden orar por sí mismos! Qué privilegio orar por ellos, recordándolos delante de Dios en su favor, imitando a Jesús e intercediendo por ellos fuera del velo mientras Él intercede dentro del velo.
A la cabecera del enfermo y del moribundo podemos orar con la seguridad de que Él es poderoso para salvar perpetuamente a los que por medio de Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Así, confiando en esa intercesión presente, esperamos con humildad que en la hora final brille la luz de su gracia.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Consider Jesus– in Intercessory Prayer
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.