Considera a Jesús

Considera a Jesús en su sangre que nos limpia

La sangre de Jesús, divina y expiatoria, limpia ahora la conciencia del creyente y habla en el cielo con más fuerza que todos nuestros pecados.

La sangre de Jesús lo es todo. Es la doctrina central de nuestra fe y la vida presente y eterna de nuestras almas. No hay perdón, ni salvación, ni cielo sino por la sangre del Señor Jesús. La sangre de Jesús es divina: es la sangre del Hijo de Dios, el Dios-hombre Cristo Jesús; en esto reside su virtud soberana. Es además sangre expiatoria: fue derramada por el pecado y ha dado a la justicia divina plena satisfacción, quitando el pecado de en medio.

La sangre de Jesús es limpiadora. 'Nos limpia.' ¡Esto es lo que tu alma necesita! Sangre que perdona el pecado, quita la culpa, purifica el corazón y limpia la conciencia. Lávate en ella y serás más blanco que la nieve. Y nota el tiempo del verbo: es presente. La sangre limpia; en nuestro peregrinar por un mundo de pecado, los pies resbalan y contraen nuevas impurezas, y necesitan el lavamiento diario. ¡Dulce pensamiento! La fuente está abierta, y la sangre limpia ahora, aun ahora, de todo pecado.

La sangre de Jesús habla. 'La sangre de Cristo que habla.' ¡Qué voz la de la sangre de Jesús! Habla y la conciencia atribulada reposa; habla y el corazón quebrantado sana; habla y la duda atormentadora se acalla; habla y el tembloroso temor se aquieta. Habla también dentro del velo: en la gloria su voz se oye más dulce y fuerte que todos los ministros en torno al trono. Alma mía, la sangre de Jesús aboga por ti en el cielo con más fuerza que todos tus pecados pueden acusarte en la tierra. Acude a ella, a la sangre de la aspersión, y no retengas culpa en tu conciencia.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Consider Jesus– in His Atoning Blood

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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