Considera a Jesús

Considera a Jesús que recibe a los pecadores

Cristo recibe a los pecadores tal como son, libremente y sin mérito alguno, y esa gracia invita al salvado a traer a otros para que también hallen descanso.

Nada ofendió más a los escribas y fariseos que la misión divina de Jesús para salvar pecadores. Ninguna acusación más virulenta pudieron esgrimir que esta: que extendía su mirada compasiva a los viles y miserables, admitiendo a los más flagrantes ofensores en su misericordia e invitando a los más notorios pecadores a su comunión. Y, sin embargo, su mayor reproche era su mayor honor: arranca esa joya de su corona mediadora y habrás quitado su gema más preciosa.

'Este hombre recibe a los pecadores.' Los recibe tal como son: perdidos, arruinados, pecadores demasiado viles e impotentes para salvarse a sí mismos. Recibe a pecadores de toda condición y color, de toda profundidad de culpa. Si existiera un pecador que aventajara a todos en iniquidad, cuyos pecados fueran escarlata y carmesí, oscuros como la nube y numerosos como la arena del mar, y a quien Él no pudiera ni quisiera salvar, entonces habría silencio en el cielo y júbilo en el infierno.

Recibiéndolos tal cual están, los recibe libremente, sin mérito ni dignidad alguna. 'Por gracia sois salvos.' 'Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo.' ¡Qué mensaje tan gozoso! Ven, alma mía, a Jesús sin vacilación ni demora. Asegurada la verdad de que tú mismo has venido a Él y eres salvo, propón traer a otros, para que también sean salvos. Vive y trabaja, y si fuere necesario, sufre y muere por Aquel cuya mayor gloria es recibir y salvar pecadores.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Consider Jesus– as Receiving Sinners

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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