Mañana y noche

Consuelo a la medida de tus aflicciones

La providencia divina equilibra las pruebas y los consuelos de su pueblo, de modo que las aflicciones abren espacio para una gracia más profunda y para una comunión más cercana con Dios.

Aquí hay una bendita proporción. El Soberano de la Providencia lleva una balanza: en un platillo pone las pruebas de Su pueblo, y en el otro sus consolaciones. Cuando el platillo de la prueba está casi vacío, siempre encontrarán que el de la consolación está casi en el mismo estado. Y cuando el platillo de las pruebas está lleno, encontrarán que el de la consolación pesa lo mismo. Cuando más se apiñan las nubes negras, con más brillo se nos revela la luz. Cuando la noche se oscurece y se avecina la tempestad, el Capitán celestial está siempre más cerca de su tripulación.

Es cosa bendita que, cuando estamos más abatidos, entonces es cuando más somos levantados por las consolaciones del Espíritu. Una razón es que las pruebas hacen más espacio para la consolación. Los grandes corazones solo pueden formarse con grandes problemas. La pala de la aflicción cava más hondo el depósito del consuelo y hace más espacio para la consolación. Dios entra en nuestro corazón, lo halla lleno, y comienza a quebrar nuestros consuelos y a vaciarlo; entonces hay más espacio para la gracia. Cuanto más humilde yace un hombre, más consuelo tendrá siempre, porque estará más capacitado para recibirlo.

Otra razón por la cual somos a menudo más felices en medio de nuestras aflicciones es esta: entonces tenemos el trato más estrecho con Dios. Cuando el granero está lleno, el hombre puede vivir sin Dios; cuando la bolsa rebosa de oro, procuramos arreglarnos con menos oración. Pero quítennos nuestros consuelos, y queremos a nuestro Dios; limpien los ídolos de la casa, y entonces nos veremos compelidos a honrar a Jehová. «Desde lo profundo te he clamado, oh Jehová.» No hay oración tan sincera como la que sube desde lo profundo del alma, a través de pruebas y aflicciones hondas. Por eso ellas nos conducen a Dios, y somos más felices, porque la cercanía a Dios es felicidad. Ven, creyente atribulado: no te aflijas por tus pesadas pruebas, ¡porque son heraldos de misericordias de gran peso!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: February 12 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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