Mañana y noche

Contemplando al hombre del dolor en la cruz

Allí donde el Señor se hundió más hondo en la aflicción se vuelve más plenamente el gozo y consuelo de su pueblo: contemplar sus heridas sana las nuestras y avergonza de nuestros propios pesares.

Si hay un lugar donde nuestro Señor Jesús llega a ser más plenamente el gozo y consuelo de Su pueblo, es donde Él se hundió más profundamente en los abismos de la aflicción.

Venid aquí, almas agradecidas, y ved al hombre en el huerto de Getsemaní. Ved Su corazón tan rebosante de amor que no puede contenerlo; tan lleno de tristeza que ha de hallar desahogo. Ved el sudor de sangre que destila de cada poro de Su cuerpo y cae al suelo.

Ved al hombre cuando clavan los clavos en Sus manos y Sus pies. Mirad arriba, pecadores arrepentidos, y contemplad la imagen triste de vuestro Señor sufriente. Observadle, mientras las gotas de rubí se posan sobre la corona de espinas, y adornan la diadema del Rey de la Miseria con gemas inestimables. Ved al hombre cuando todos Sus huesos están dislocados, y Él es derramado como agua y reducido al polvo de la muerte. Dios le ha desamparado, y el infierno le cerca alrededor.

Contemplad y ved: ¿hubo jamás tristeza semejante a Su tristeza? Todos vosotros que pasáis por el camino, acercaos y mirad este espectáculo de dolor. Única, sin paralelo, maravilla para hombres y ángeles, prodigio sin igual. Ved al Emperador del Dolor, que no tuvo igual ni rival en Sus agonías. Miradle, vosotros los que lloráis, porque si no hay consuelo en un Cristo crucificado, no hay gozo en la tierra ni en el cielo. Si en el precio del rescate de Su sangre no hay esperanza, arpas del cielo, no hay en vosotros gozo alguno; y la diestra de Dios no conocerá placeres para siempre jamás.

Solo tenemos que sentarnos más de continuo al pie de la cruz, para que nos aflijan menos nuestras propias aflicciones y males. Solo tenemos que ver Sus pesares, y nos avergonzaremos de mencionar los nuestros. Solo tenemos que mirar Sus heridas, y sanar las nuestras. Si hemos de vivir rectamente, ha de ser por la contemplación de Su muerte. Si hemos de elevarnos a la dignidad, ha de ser considerando Su humillación y Su dolor.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: July 22 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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