¡El Gran Rostro de Piedra!
Uno de los cuentos de Hawthorne narra la historia del Gran Rostro de Piedra. Las rocas de una montaña estaban agrupadas de tal manera que, vistas desde cierto punto, semejaban un rostro humano. Había entre la gente una tradición según la cual algún día llegaría al valle un hombre con los mismos rasgos bondadosos que mostraba aquel rostro de piedra, un hombre que poseería el noble carácter y la personalidad representados por esos rasgos.
Un niño, Ernest, escuchó una noche esta tradición de labios de su madre, y la tradición se hundió en el corazón del niño y allí permaneció. Miraba él hacia el noble rostro de piedra y se preguntaba cuándo vendría el hombre que habría de cumplir la antigua profecía.
A lo largo de días y años, mientras el niño crecía hasta hacerse hombre, y el hombre hasta llegar a la vejez, siguió contemplando el rostro de piedra, meditando en su noble belleza y, sin darse cuenta, transformándose él mismo todo el tiempo a imagen de aquella belleza que su alma había idealizado en la figura de la montaña. Creció en sabiduría y en fortaleza, y se hizo amigo del pueblo y maestro de ellos. Y he aquí que un poeta, escuchando un día las palabras de Ernest mientras hablaba a sus vecinos, descubrió el parecido y exclamó: «¡Vaya, el propio Ernest se parece al gran rostro de piedra!» Tras haber mirado aquel rostro bondadoso durante todos esos años, meditando en sus rasgos, había sido transformado a su imagen.
Así también, quienes miran con atención el rostro de Cristo, entrando en el espíritu de su vida, caminando en comunión diaria con Él, llevando su cruz, amándole y haciendo su voluntad, toman su imagen sobre sus propias vidas, crecen a su semejanza, hasta que los vecinos y amigos comienzan a ver el parecido y dicen: «¡Vaya, se parecen al bendito Señor Jesucristo!»
«Pero nosotros todos, con rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados en la misma imagen, de gloria en gloria». 2 Corintios 3:18
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Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: the Great Stone Face
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.