Nos acercamos a Ti, reconociendo nuestra gran indignidad. Llénanos de un sentido profundo de nuestra culpa. No tenemos la conciencia humillante que debiéramos tener de nuestra extrema vileza. Solemos alegar vanas excusas para nuestros pecados. Perdónanos, oh Señor; perdónanos todo, por amor a Tu amado Hijo. Lava estas manchas de carmesí y escarlata en la fuente abierta para el pecado y para la impureza. Bendito Señor, haz de estos nuestros corazones indignos Tu templo, santos altares de gratitud y amor. Que nuestras vidas formen una continua ofrenda de acción de gracias por Tus múltiples misericordias. Que consideremos nuestro más alto privilegio, así como nuestro sagrado deber, andar de manera que te agrademos.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Oración familiar 41
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.