Tesoros de Spurgeon

Cordero y, sin embargo, león de la tribu de Judá

La majestad y el terror de la segunda venida de Cristo, que purifica a su pueblo y juzga a sus enemigos.

¡Aunque cordero, Él es, no obstante, el león!

«¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá estar firme cuando Él aparezca? Porque Él será como fuego de refinador.» Malaquías 3:2

La primera venida de Cristo fue sin pompa exterior ni muestra de poder. Herodes y toda Jerusalén con él se conmovieron ante la noticia del maravilloso nacimiento. Los que suponían estar esperándolo mostraron la falacia de sus profesiones al rechazarlo cuando vino. Su vida en la tierra fue un aventador, que probó el gran montón de la profesión religiosa, y pocos pudieron resistir el proceso de zarandeo.

Pero ¿cuál será su segunda venida? ¿Qué pecador podrá soportar pensar en ella? «Él herirá la tierra con la vara de su boca, y con el aliento de sus labios matará al impío.» Cuando en su humillación solo dijo a los soldados: «¡Yo soy!» ¡y al instante cayeron hacia atrás! ¿Cuál será el terror de sus enemigos cuando Él se revele más plenamente en juicio? Su muerte sacudió la tierra y oscureció los cielos; ¿cuál será el esplendor temible de aquel día en que, como Salvador vivo, convoque a vivos y muertos delante de Él? ¡Oh, que los terrores del Señor persuadieran a los hombres a abandonar sus pecados y «besar al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en vuestra rebelión, pues su ira puede encenderse en cualquier momento!»

Aunque cordero, Él es, no obstante, el león de la tribu de Judá, despedazando la presa. Aunque Él no quebrará la caña cascada, con todo, aplastará a sus enemigos con vara de hierro y los desmenuzará como vasija de alfarero. Ninguno de sus adversarios podrá resistir ante la tempestad de su ira, ni esconderse del granizo barrante de su indignación.

¡Pero su amado pueblo, lavado con sangre, espera su aparición con gozo! Para ellos Él se sienta como refinador aun ahora, y cuando los haya probado, saldrán como oro. Escudriñémonos y hagamos segura nuestra vocación y elección, de modo que la venida del Señor no cause oscuros presentimientos en nuestra mente. ¡Oh, por gracia para desechar toda hipocresía y ser hallados por Él «irreprensibles y puros, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y depravada» en el día de su aparición!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Spurgeon Treasures — Though a lamb , He is yet the

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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