Junto al ardiente deseo de asegurarse de que posee la verdad, el creyente en Jesús sentirá ansias de ser establecido en ella. No le basta saber, sobre evidencia irrefutable, que es un hombre convertido; aspira a ser un cristiano que avanza. Solo haber tocado el borde del manto del Salvador y haber obtenido sanidad no satisfará su conciencia; con una fe fuerte y creciente procurará envolverse más estrechamente en esa justicia, en la plena seguridad de su «aceptación en el Amado» y de su «plenitud en Cristo», que ofrece el mayor estímulo para una vida digna de su celestial llamamiento.
La fe del cristiano no abarca únicamente lo que hemos de creer, sino también lo que hemos de practicar; no solo las doctrinas de Cristo, sino igualmente sus preceptos y mandamientos. El verdadero cristiano desea estar «completo en toda la voluntad de Dios» y aspira a ser un discípulo obediente, manifestando su amor a Jesús guardando los mandamientos de Jesús. Necesita de Cristo como Rey tanto como de Sacerdote; que lo gobierne tanto como que lo expíe; que lo santifique tanto como que lo salve. La estabilidad en la verdad se relaciona con el progreso en la vida divina como causa y efecto: no puede haber progreso de la vida interior donde hay inestabilidad en los grandes puntos de la fe cristiana. Por eso la Escritura nos exhorta: «Arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la fe». Bienvenidos sean todos los tratos de Dios, pues están diseñados para edificarnos en nuestra santísima fe. La aflicción es la escuela de Dios; todo verdadero hijo de Dios ha sido puesto en ella, y todo santo glorificado ha salido de ella. «Bienaventurado el hombre a quien tú, oh Señor, corriges, y enseñas en tu ley».
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - February 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.