Porciones diarias

Crecimiento del cuerpo unido a su Cabeza

Cristo es cabeza de cada miembro y del cuerpo entero; por el ministerio del evangelio el alma se alimenta de él y crece en él hacia un templo santo.

Cristo es la Cabeza de cada miembro individualmente, como lo es de todo el cuerpo colectivamente. El crecimiento del cuerpo, de la infancia a la madurez, es el crecimiento de los miembros individuales en el cuerpo. Si, pues, soy un miembro del cuerpo místico de Cristo Jesús, creceré. Mi crecimiento puede ser tan lento y gradual que apenas se perciba; pero será crecimiento todavía. Si tengo unión con Cristo, seré suplido, al menos en alguna medida, de su plenitud. Él es mi vida, y ha prometido que, porque él vive, yo también viviré; y si vivo por él, viviré sobre y para él. Pablo podía decir: «La vida que vivo ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios»; y también: «Y que por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos».

Por un ministerio fiel del evangelio nuestras almas son alimentadas. Cristo es puesto delante de nosotros en todas las glorias de su persona divina —en su deidad y filiación, y en todas las gracias de su humanidad sufriente. Sus caracteres de pacto y relaciones graciables, su sangre y justicia, su muerte y resurrección, su ascensión y glorificación a la diestra del Padre, su presente mediación e intercesión, su simpatía como sumo Sacerdote que padeció y ahora está exaltado, y su poder para salvar hasta lo sumo a todos los que se acercan a Dios por él, son puestos delante de nosotros como alimento de nuestra fe; y conforme probamos que él es benigno y nos alimentamos de él como el pan de vida, hay un crecer en él.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: January 16

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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