Porciones diarias

Creer en Dios de verdad es regalo divino

No es lo mismo creer que hay un Dios que creer en Dios. La fe que salva es obra y don de Dios, dada mediante Cristo y nacida de una manifestación personal de su presencia.

Observa la marca especial que aquí se da de aquellos para quienes Cristo fue manifestado: se dice de ellos que "por medio de él creen en Dios". Si esta es su marca distintiva, bien podemos preguntar qué significa. Tiene que ser algo muy grande creer en Dios con una fe que trae consigo la salvación. Es fácil creer que hay un Dios en la naturaleza, o un Dios en la providencia, o un Dios en la gracia, según la mera letra de la palabra, y eso es lo que hacen miles que no tienen parte manifestada en el amor redentor y la sangre expiatoria. En realidad, es el gran engaño del día, la religión de esa multitud religiosa que no conoce ni a Dios ni a sí misma, ni la ley ni el evangelio, ni el pecado ni la salvación. Todo eso es creer acerca de Dios o creer que Dios existe y es tal como las Escrituras lo presentan; pero eso es muy distinto de creer en Dios.

Creer en Dios es una fe especial y peculiar, e implica un conocimiento espiritual y salvador de Dios, como del que habla el Señor; y como nadie puede conocerlo así para vida eterna sino por algún descubrimiento de sí mismo, alguna manifestación personal de su presencia, algún acercamiento suyo en el poder de su palabra y las operaciones de su gracia, así nadie puede creer en él sin una fe de operación divina. Creer en Dios, por tanto, no es un acto de la mente natural, sino don y obra de Dios, concedido mediante la mediación de Cristo, y por eso, como dice el apóstol, "dado a favor de Cristo".

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: July 6

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura